lunes, marzo 07, 2005

Mi huella de arena

Cuando era pequeño me encantaba pasear por la orilla de la playa con mi padre y uno de mis juegos favoritos era ir pisando sus huellas en la arena. Creo que esto lo hacen casi todos los niños, pegando saltos de un pie a otro e intentando caer justo en el centro o en los dedos y nos damos cuenta de todo lo que nos queda para convertirnos en adultos. Conforme vamos creciendo uno deja de jugar a esas cosas, pero un dia, por lo menos a mi me paso así, dando un paseo por la orilla me fijé que mi huella ya no era mas pequeña que la de mi padre, me quedé un rato pensativo, mirando hipnotizado ese reflejo de mi madurez plasmado en el suelo, entonces vino un ola y la borró. Volví a buscar otro huella de mi padre y puse la mía al lado y otra vez me quedé fijo mirando. Era como comprobar que ya no era un niño, era un signo evidente, palpable, algo que todos esperamos y buscamos, porque nadie sabe el momento en que uno deja de ser niño, pero aquí había una prueba. Al momento otra ola vino y volvió a borrar las huellas. Me quedé mirando la arena lisa y entonces mi padre dijo:' Venga, deja ya eso que pareces un niño chico'. Yo lo miré y seguí andando, dejando atras al niño chico y mirando hacia una nueva etapa de mi vida.


(Porcentaje de verdad: 85%)